Josué Rodríguez
Piedras Negras, Coahuila, 9 de abril. – El Ministerio Cristo Rompe las Cadenas ha iniciado una nueva etapa en su labor social al apostar por la profesionalización de quienes alguna vez fueron beneficiarios de sus programas. Oscar Arce Reyna, responsable de la organización, explicó que varios integrantes que lograron superar sus adicciones han decidido permanecer en el centro para capacitarse formalmente y brindar apoyo especializado a otras personas en proceso de rehabilitación.
La transición de “hermanos en rehabilitación” a colaboradores preparados busca elevar la calidad del servicio. Según Arce Reyna, el objetivo es contar con un equipo que no solo comparta su testimonio de vida, sino que también disponga de herramientas técnicas para guiar a los pacientes de manera efectiva, combinando experiencia personal con formación profesional.
El ministerio proyecta ampliar su alcance más allá de Coahuila, con planes de abrir nuevas sedes en Veracruz y Nuevo León, respondiendo a la creciente demanda de centros de rehabilitación con un enfoque humano y espiritual.
Arce Reyna subrayó que la labor se fundamenta en principios bíblicos, recordando la premisa de “dar de gracia lo que de gracia recibimos”. Para él, el éxito del programa radica en la disposición de las personas rehabilitadas para devolver a la sociedad la ayuda recibida, convirtiéndose en pilares de sus comunidades.
Actualmente, la organización opera diez centros en localidades como Múzquiz, Rosita, Acuña, Monclova y Frontera, lo que permite una cobertura amplia en el estado y facilita el acceso a tratamiento para familias que antes carecían de opciones cercanas.
En el presente, tres personas se encuentran en proceso de preparación profesional inmediata, aunque el impacto es mayor: alrededor de 30 rehabilitados han optado por integrarse a las labores de apoyo y administración en distintos centros.
Con estos avances, Cristo Rompe las Cadenas se consolida como una institución clave en la lucha contra las adicciones en Coahuila. La combinación de fe, experiencia vivida y formación técnica promete convertirse en un modelo replicable que Arce Reyna espera llevar con éxito a los nuevos territorios proyectados.







