Más del 61% del territorio continental estadounidense atraviesa condiciones de sequía, la cifra más alta para esta época del año desde que comenzaron los registros en el 2000, según el Monitor de Sequía de Estados Unidos. El panorama preocupa a meteorólogos y especialistas, quienes advierten sobre el impacto en la próxima temporada de incendios forestales, el suministro de agua y los precios de los alimentos.
Sequía histórica y datos alarmantes
El Índice de Sequía de Palmer, elaborado por la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), alcanzó en marzo su nivel más alto desde 1895. Además, el mes pasado fue el tercer marzo más seco jamás registrado, solo superado por los emblemáticos meses del “Dust Bowl” de 1934.
En el oeste del país, el calor récord redujo drásticamente la acumulación de nieve, principal reserva de agua para el verano. Mientras tanto, el sur —desde Texas hasta la Costa Este— enfrenta una sequía distinta, vinculada a la corriente en chorro que mantiene las tormentas más al norte.
Impactos inmediatos y riesgos futuros
La NOAA calcula que serían necesarias hasta 19 pulgadas de lluvia en un mes para revertir la sequía en el este de Texas, y más de un pie de precipitación para aliviar el déficit en gran parte del sureste.
El déficit de presión de vapor —una medida de cuánta humedad absorbe la atmósfera— se encuentra 77% por encima de lo normal y supera en 25% el récord previo para el periodo enero-marzo en el oeste, según Park Williams, hidroclimatólogo de la UCLA. Este nivel de absorción de humedad del suelo “no habría parecido posible” hasta ahora, señaló.
Preocupación por incendios y agricultura
Los expertos advierten que la sequía suele alcanzar su punto máximo en verano, lo que incrementa el riesgo de incendios. “El fuego responde de manera exponencial al calor y la sequía”, explicó Williams.
En Arizona, los cactus florecen con meses de anticipación y la preocupación por el agua ya es palpable. Kathy Jacobs, directora del Centro de Ciencia y Soluciones para la Adaptación Climática de la Universidad de Arizona, alertó: “Dependemos del río Colorado y no tenemos una ruta clara hacia adelante en medio de lo que parece ser el peor año de sequía que hemos vivido”.
La agricultura también está en la mira. Jeff Masters, meteorólogo de Yale Climate Connections, advirtió que un mal año de cosechas en Estados Unidos podría tener repercusiones globales, especialmente si coincide con la oscilación de El Niño, que suele reducir la producción agrícola en países como India.
Cambio climático y variabilidad natural
Los especialistas coinciden en que la sequía actual es resultado tanto de la variabilidad natural como del cambio climático inducido por la actividad humana. “Todo el clima ahora está afectado por el cambio climático”, subrayó Jacobs. “Este evento extremo refleja lo que hemos anticipado: olas de calor más intensas y sequías más severas”.







