Josué Rodríguez
Piedras Negras, Coah., 6 de agosto. – La depresión en niños y adolescentes es un problema de salud que requiere atención inmediata. Por ello, madres y padres deben permanecer atentos a cualquier cambio de comportamiento en sus hijos, advirtió Antonio Pulido, coordinador de Salud del Niño y el Adolescente de la Jurisdicción Sanitaria Uno.
El especialista explicó que los signos de alerta pueden manifestarse en tristeza constante, inquietud excesiva, aislamiento o conductas poco habituales. “Si notamos que están muy tristes o haciendo cosas que no eran las adecuadas o las que hacían normalmente, hay que primero platicar con ellos”, señaló, subrayando la importancia de generar espacios de confianza para que los menores expresen lo que sienten.
Pulido agregó que, ante la sospecha de problemas de fondo —como violencia intrafamiliar u otros factores que afecten emocionalmente al menor—, es indispensable buscar orientación médica para iniciar una evaluación adecuada.

El primer paso puede ser acudir con un médico general, quien determinará si es necesario canalizar al paciente con especialistas en psicología o psiquiatría. “Lo importante es que los papás lo noten al principio y no dejarlo así pensando que se le va a pasar o que solamente es una etapa del crecimiento”, insistió.
El coordinador advirtió que factores como el uso de redes sociales y el entorno digital también influyen en la salud emocional de niños y adolescentes. Por ello, recomendó mantener comunicación constante, conocer sus actividades y brindar acompañamiento cercano.
Contexto epidemiológico
De acuerdo con la Secretaría de Salud, en Coahuila se han registrado 489 diagnósticos de depresión en 2026, un incremento del 7.2% respecto al año anterior. A nivel nacional, los casos suman 25,908, lo que representa un aumento del 4.2%. Estas cifras reflejan la magnitud del problema y la necesidad de fortalecer la atención en salud mental, especialmente en población infantil y juvenil.







