Josué Rodríguez
Culiacán, Sinaloa, 27 de julio de 2026 — En medio de una crisis que mantiene al campo sinaloense al borde del colapso por el alza en los costos de producción, los bajos precios del maíz y el trigo, así como la ausencia de políticas públicas para la agricultura comercial, el secretario general de la Coordinación Organizadora de la Unidad Campesina (COUC), Agustín Espinoza Laguna, cuestionó la campaña internacional emprendida para frenar la instalación de una planta de fertilizantes en Topolobampo, México.
El dirigente exigió transparencia sobre los intereses que respaldan esa oposición y advirtió que resulta preocupante que organizaciones internacionales destinen recursos para bloquear un proyecto considerado estratégico para el país, incluso mediante manifestaciones en el extranjero para presionar a organismos financieros.
“Si bien toda inversión debe cumplir estrictamente con las normas ambientales, también es legítimo preguntar quién financia esta campaña, quién la coordina y qué intereses económicos, políticos o ideológicos existen detrás de ella”, subrayó.
Debate sobre fertilizantes y seguridad alimentaria
Espinoza Laguna destacó que no es común que un reducido grupo de opositores locales logre llevar un conflicto regional hasta Alemania con el objetivo de impedir el financiamiento de la planta GPO de fertilizantes, la cual —aseguró— podría fortalecer la producción nacional de un insumo indispensable para la agricultura mexicana.
El líder campesino insistió en que la sociedad tiene derecho a conocer toda la verdad y que la transparencia debe exigirse tanto a la empresa promotora como a quienes buscan detener la inversión. “Así como se demanda claridad sobre los estudios de impacto ambiental, también debe transparentarse el origen de los recursos, las alianzas internacionales y los intereses detrás de la oposición”, afirmó.
Crisis ignorada en el campo
Espinoza lamentó que, mientras existe una intensa movilización para impedir la construcción de la planta, no se observe el mismo interés por denunciar la crisis que enfrentan miles de productores agrícolas en el país.
“No vemos manifestaciones internacionales por los precios ruinosos del maíz y del trigo. No vemos campañas globales por el cierre de miles de unidades de producción. No vemos protestas frente a los bancos por el endeudamiento de las familias campesinas”, expresó.
Añadió que pareciera que el fertilizante solo cobra relevancia cuando se trata de impedir su producción en territorio nacional, mientras los agricultores enfrentan cada ciclo agrícola con dependencia de insumos importados, precios elevados, incertidumbre y pérdida de competitividad.
Exigen debate serio y transparente
El dirigente de la COUC afirmó que quienes se oponen a este tipo de inversiones no han presentado alternativas viables para garantizar el abasto de fertilizantes, un insumo indispensable para asegurar la producción de alimentos en México.
Sostuvo que el debate debe ir más allá del aspecto ambiental, pues involucra factores económicos, sociales y de seguridad alimentaria. “México difícilmente podrá consolidarse como potencia agroalimentaria mientras dependa del extranjero para abastecerse de fertilizantes”, advirtió.
Finalmente, reiteró que la defensa del medio ambiente es legítima, pero consideró que utilizar ese argumento para bloquear proyectos estratégicos sin plantear soluciones para el campo termina afectando directamente a quienes producen los alimentos del país.
“El futuro del campo mexicano no puede decidirse desde oficinas internacionales; primero debe escucharse la voz de quienes todos los días trabajan la tierra”, concluyó.







