Una poderosa tormenta invernal azotó este domingo gran parte del sur de Estados Unidos y se extendió hasta Nueva Inglaterra, dejando a su paso aguanieve, lluvia helada y nieve. El fenómeno provocó temperaturas gélidas y paralizó tanto el tráfico aéreo como el terrestre.
El peso del hielo quebró ramas y cables eléctricos, dejando sin suministro a cerca de un millón de hogares y negocios en el sureste del país. El Servicio Meteorológico Nacional advirtió que las nevadas y la acumulación de hielo continuarán hasta el lunes, seguidas de un marcado descenso de temperaturas, lo que mantendrá los riesgos para la infraestructura y los viajes durante varios días.
Se prevé nieve intensa desde el Valle de Ohio hasta el noreste, mientras que una “acumulación catastrófica de hielo” amenaza al Valle del Bajo Mississippi, el Atlántico Medio y el sureste.

“Allison Santorelli, meteoróloga del Servicio Meteorológico Nacional, destacó la magnitud del fenómeno: ‘Es una tormenta única por su extensión, que abarca desde Nuevo México y Texas hasta Nueva Inglaterra, unos 3,218 kilómetros’”, señaló.

Ante la emergencia, el presidente Donald Trump aprobó declaraciones de desastre en al menos una docena de estados. La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) desplegó suministros, personal y equipos de rescate, informó la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem.
En Nueva York, la gobernadora Kathy Hochul advirtió que el estado se prepara para uno de los periodos más prolongados de frío y las mayores acumulaciones de nieve en años. Algunas comunidades cercanas a la frontera con Canadá ya registran temperaturas récord bajo cero: Watertown alcanzó los -37 °C y Copenhagen descendió hasta -45 °C.







