Por Josué Rodríguez
El Papa León XIV presidió la primera misa de Navidad de su pontificado en la basílica de San Pedro, en el Vaticano, con un mensaje centrado en la caridad, la fe y la esperanza.
Antes de la ceremonia, el pontífice estadounidense salió a la plaza para saludar a unos cinco mil fieles que, bajo la lluvia, siguieron la celebración en pantallas gigantes debido a la falta de espacio dentro del templo.
“La basílica de San Pedro es muy grande, pero no lo suficiente para recibirlos a todos. Los admiro y respeto, y agradezco su coraje y el deseo de estar aquí esta noche”, expresó el Papa.

Ante cardenales, obispos, diplomáticos y alrededor de seis mil asistentes, León XIV, de 70 años, pronunció una homilía marcada por un tono profundamente religioso. En ella subrayó la dignidad humana y cuestionó los efectos de sistemas económicos que, dijo, deshumanizan a las personas.
“Cuando una economía distorsionada lleva a tratar a los hombres como mercancías, Dios se hace semejante a nosotros, revelando la dignidad infinita de cada persona. Proclamamos la alegría de la Navidad, fiesta de la fe, la caridad y la esperanza”, afirmó.
Tradición y cambios litúrgicos
La misa, una de las celebraciones más solemnes del calendario católico, combinó cantos tradicionales y gestos simbólicos. A diferencia de su antecesor, el Papa Francisco, León XIV optó por realizarla en un horario más tardío, marcando así un cambio en la tradición litúrgica.







