Kinshasa, RDC. – las autoridades de la República Democrática del Congo confirmaron un brote del virus del Ébola en las provincias de Ituri, Kivu del Norte y Kivu del Sur. Un día después, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la situación como emergencia de salud pública de importancia internacional.
Se trata de la cepa Bundibugyo, una variante poco común del virus para la cual no existe vacuna aprobada ni tratamiento específico. Hasta el momento se han registrado cerca de 700 casos confirmados o sospechosos y unas 160 muertes. Países vecinos han comenzado a aplicar medidas de precaución para evitar la propagación.
Impacto en las congregaciones
La crisis también ha golpeado a comunidades religiosas. Una hermana falleció a causa del virus, mientras que otro publicador recibe tratamiento y varios más permanecen bajo observación.
Algunas congregaciones continúan reuniéndose de manera presencial con estrictas medidas de seguridad, mientras que en las zonas más afectadas las reuniones se realizan por videoconferencia. Se suspendió la predicación de casa en casa y en lugares públicos, y varias asambleas regionales fueron reprogramadas.
Labores de apoyo espiritual
Los ancianos locales brindan consuelo y ánimo a los afectados mediante pasajes bíblicos, siguiendo las pautas de la sucursal, la OMS y las autoridades sanitarias.
La comunidad lamenta profundamente la pérdida de vidas y mantiene la esperanza en el cumplimiento de la promesa bíblica de que Jesús eliminará “todo tipo de enfermedades y todo tipo de dolencias” (Mateo 9:35).






