Por Guillermo Robles Ramírez
Quien lo niegue y diga que jamás ha “pecado” y ni siquiera una sola vez, miente. Doy por hecho que mínimo una vez en “la vida”, por decirlo de alguna manera, los ha degustado más de dos que tres y se quedan con ganas, porque están peor que las papas de “no te puedes comer solo una” y en este caso, generalmente se “receta” cada quien, de tres a cuatro, aunque hay “panzas aventureras” que le llegan a más de media docena en una sentada, sin que sea exageración los que “presumen” de ingerir hasta doce, así de sencillo.
Fue, es y será un alimento ancestral de nuestro pasado y pese al pasar de los años, sigue siendo tradicional en una determinada, única y exclusiva temporada del año, pero de que no puedes ni podrás comer solo uno, gracias a su rico contenido de además de su relleno, de la mezcla que se hace para preparar su materia principal.
Me refiero a los exquisitos e inigualables tamales, muy socorridos en esta temporada navideña y de posadas religiosas y de pachangas, alargándose esta celebración hasta el dos de febrero, día de la Candelaria.
Estos comentarios, de ninguna forma buscan ni pretenden que los coahuilenses le demos la espalda a los sabrosísimos tamales del sabor que sea, de chile con carne de puerco, de pollo, queso con rajas, de puros frijoles, de queso blanco o amarillo, de azúcar, con coco rallado, nuez, biznaga (aunque ya no la venden, pero quienes los hacen para consumo doméstico o comercializar se las ingenian para darle el sabor que dé más demanda), sino la intención, sana por cierto, es comer con moderación este sabroso alimento de mayor demanda del año en esta temporada.
Un solo tamal, salado o dulce, contiene 460 calorías, cuyos efectos de engrosar la cintura no se sienten de inmediato, sino con el tiempo y peor cuando no puedes comer solo uno.
El problema no es un solo tamal, sino más de uno o dos, agregando a ese también, único champurrado, atole café de olla, degustación que invariablemente lo rematamos con otro de los siempre bienvenidos buñuelos, ya que en este caso estamos hablando de dos mil y hasta tres mil calorías en una sentada, cuando que el cuerpo y dependiendo de la edad de cada persona, lo necesario y en promedio al día es desde 1,500 calorías a 2,5000, dependiendo la edad, es decir, a mayor edad, menor consumo de calorías y a menor edad, mayor “aguante” en los azúcares o calorías.
Del porqué de este comentario, surge por la visita a mi oficina de un viejo amigo que durante la larga charla se lamentó haber subido de peso y siguiendo la conversación, me reveló que, en diciembre del 2024 a enero 2025, sin faltar el día de la Candelaria, le entró con suma alegría a los tamales y buñuelos y ahora está pagando las consecuencias.
Los profesionistas en materia de alimentación se cansan de repetir que los excesos en la comida son los principales enemigos del sobrepeso y todo tipo de gordura.
Tienen toda la razón, hay que moderarnos, porque no es igual uno o dos tamales e igual de buñuelos, al menos para calmar las ganas, que en una sentada vaciar el plato de tamales con media docena y otros tantos buñuelos.
Es difícil, pero necesario marcar topes y para entendernos, ser moderados porque los excesos son los que nos tienen a los mexicanos entre los países con población excedida en sus pesos, de manera muy particular a los niños menores de doce años, aunque no “cantan mal las rancheras”, los adolescentes y adultos.
Los tamales y buñuelos no son sabrosos, sino riquísimos, pero más en calorías por lo que hay que estar siempre en guardia para sacrificarnos y poner nuestro granito de arena para no seguir para arriba, pero en peso corporal.
Tengo un hermano que es un médico reconocido en la ciudad de Torreón, quien me recomienda que con la misma demasía como se come en diciembre, hay que darse tiempo para ejercitarse, por lo que de lo contrario, el acumulamiento de grasas o el excedernos en la cantidad de calorías que requiere cada cuerpo humano, nos agregamos a la nada digna ni recomendable posición de el caso de Coahuila, estar entre los primeros cinco Estados con más pobladores con mayor grasa corporación, con sobrepeso y gordura.
Las actividades que en los últimos dos años ha venido realizando la Secretaría de Salud de la Entidad, coordinadamente con el DIF Coahuila, así como con otras agrupaciones oficiales y privadas o bien a través de escuelas, universidades, clubes sociales y otros organismos no gubernamentales, han caminado paulatinamente en hacer cultura y conciencia entre la población joven y adulta y la muy adulta, a que el caminar, trotar y el hacer cualquier tipo de ejercicio, será a final de cuentas el camino de bienestar de toda población, recalcando el logro de que los coahuilenses trabajando en equipo, es decir, gobernados y autoridades en general, dieron ya un primer paso, al dejar el nada honroso quinto lugar como Estado con mayor población con exceso de peso, que es lo mismo grasa. Y para los curiosos Torreón, Matamoros y Viesca ocupan el primer lugar. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México, Presea Trayectoria Humberto Gaona Silva 2023) www.intersip.org







