Josué Rodríguez
Los casos de tumores malignos de próstata en Coahuila registraron un incremento del 42% en el último año, de acuerdo con el boletín epidemiológico de la Secretaría de Salud federal con corte a octubre.
El urólogo Aldo Reyna explicó que este repunte no obedece a factores ambientales, sino a una mejora en los sistemas de diagnóstico, que hoy permiten identificar más pacientes que en años anteriores.
Factores de riesgo principales
El especialista detalló que existen tres factores de riesgo ampliamente documentados a nivel internacional:
Edad avanzada: la mayoría de los casos se presentan entre los 60 y 75 años, aunque también se han detectado pacientes desde los 50.
Antecedentes familiares: tener un padre o hermano con cáncer de próstata eleva significativamente la probabilidad de padecerlo.
Raza: los hombres de raza negra presentan el mayor riesgo, seguidos por los hispanos o latinos, y finalmente los de raza blanca.
Otros elementos como la obesidad, el tabaquismo o dietas altas en alimentos procesados se consideran secundarios, ya que su relación directa con la enfermedad aún no está plenamente comprobada.
La detección temprana, clave
El doctor Reyna subrayó que la detección temprana es vital para reducir riesgos y mejorar el pronóstico.
En hombres sin antecedentes familiares, el tamizaje debe iniciar a los 50 años.
En quienes tienen familiares directos con la enfermedad, los estudios deben comenzar a los 45 años.
Las herramientas básicas de detección incluyen:
Consulta médica con entrevista y análisis de factores de riesgo.
Revisión física.
Prueba de Antígeno Prostático Específico (APE), un estudio de sangre de laboratorio.
Si los resultados son normales, la prueba debe repetirse anualmente entre los 50 y 60 años, y cada seis meses después de los 60. En caso de valores fuera de rango, el paciente se convierte en sospechoso y requiere estudios especializados como biopsias e imágenes.
Tratamientos disponibles
El especialista recordó que el cáncer de próstata cuenta con diversas opciones terapéuticas, cuya elección depende de la etapa en la que se detecte la enfermedad.







