Jorge Luis Ríos
ACUÑA, COAH. – De acuerdo con investigaciones del Departamento de Nutrición Humana de la Universidad Nacional de Colombia, México ocupa el primer lugar mundial en consumo de bebidas azucaradas, superando incluso a Estados Unidos y Chile.
Por su parte, datos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), revelan que cada mexicano consume, en promedio, 163 litros de refresco al año, una cifra alarmante que supera en casi un 40 por ciento el consumo promedio de los estadounidenses, quienes beben alrededor de 118 litros anuales.
Este hábito tiene consecuencias directas en los índices de obesidad, diabetes y enfermedades crónicas que afectan a millones de personas en el país y representan una fuerte carga para el sistema de salud pública.

Aunque la recomendación principal de expertos sigue siendo priorizar el consumo de agua natural, un análisis de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), demuestra que existen opciones menos dañinas dentro del mercado de refrescos en México.
“Conocer cuáles son y leer detenidamente las etiquetas puede marcar una diferencia significativa en la salud a largo plazo”, refiere la Profeco.
Optar por bebidas con menos azúcar, sin jarabe de maíz de alta fructosa y con menor carga calórica no elimina los riesgos por completo, pero sí reduce el impacto negativo del consumo ocasional, puntualiza la Dependencia.
En 2026, esta información se convierte en una de las herramientas más poderosas para tomar decisiones conscientes frente a uno de los productos más consumidos en el país y que se asocia con obesidad, diabetes, hipertensión y enfermedades del corazón, concluye.







