Josué Rodríguez
La confirmación del primer caso de gusano barrenador del ganado en Tamaulipas encendió las alarmas en el sector pecuario y en los mercados internacionales. El hallazgo, realizado en un ternero de apenas seis días de nacido, marca un punto crítico: es el caso activo más al norte registrado hasta ahora y el primero en un estado con permiso vigente para exportar bovinos en pie hacia Estados Unidos.
Contexto de la plaga
El gusano barrenador, también conocido como Cochliomyia hominivorax, es una larva que se alimenta de tejido vivo y provoca lesiones graves en animales. Su presencia en México fue confirmada en noviembre de 2024 y desde entonces se han contabilizado más de 13,000 casos, según datos del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica).
La plaga ya había sido detectada en Nuevo León, pero esa entidad perdió en 2023 la autorización para exportar ganado a Estados Unidos. Tamaulipas, en cambio, mantiene vigente dicho permiso, lo que convierte este nuevo caso en un riesgo directo para el comercio binacional.
Implicaciones económicas
El Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) advierte que el caso en Tamaulipas es más grave porque se registró en una zona de pastoreo sin ganado en tránsito, lo que sugiere una transmisión local. Esto podría complicar aún más la reanudación de las importaciones de reses mexicanas hacia Estados Unidos, suspendidas desde finales de 2024.
La medida ha tenido efectos inmediatos:
– Escasez de carne en Estados Unidos, con alzas en los precios al consumidor.
– Caída en la actividad de empacadoras cárnicas, especialmente en Texas, el estado más afectado.
– Presión política y económica para reabrir el mercado, sobre todo en la temporada de engorda (noviembre-febrero).

Respuesta binacional
México y Estados Unidos han reforzado la cooperación sanitaria. En noviembre pasado inauguraron en Tamaulipas una planta dispersora de moscas estériles, una técnica biológica utilizada para controlar la plaga. Tanto Senasica como el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) actualizan constantemente sus plataformas oficiales con los nuevos casos.
Voces del sector
Ganaderos y engordadores han manifestado preocupación por las restricciones. Tras el tercer caso en Nuevo León, Senasica prohibió a esa entidad recibir bovinos del sureste del país, medida que algunos productores calificaron como excesiva.
“Estamos frente a un problema que no solo es sanitario, sino también económico y político. La ganadería mexicana depende en gran medida del mercado estadounidense, y cada nuevo caso retrasa la posibilidad de recuperar la confianza”, señaló un consultor del GCMA.
Perspectivas
El reto ahora es contener la expansión del gusano barrenador en estados exportadores como Tamaulipas y evitar que la plaga avance hacia la frontera. La cooperación binacional será clave, pero también la capacidad de los productores para aplicar medidas de bioseguridad en sus hatos.
Mientras tanto, el mercado de la carne enfrenta un escenario de incertidumbre: precios al alza en Estados Unidos, presión sobre los consumidores y pérdidas para los ganaderos mexicanos. El caso de Tamaulipas confirma que la plaga no solo es un desafío sanitario, sino un problema de alcance continental.







