Ciudad de México. — La Iglesia católica manifestó su rechazo a la iniciativa de ley presentada en el Senado de la República y la Cámara de Diputados que busca legalizar, regular y despenalizar la eutanasia en México, conocida como la Ley Trasciende.
A través de su editorial Desde la Fe, la institución religiosa afirmó que la eutanasia “no es morir bien ni sin dolor”, sino una práctica que “reduce la dignidad humana y promueve una visión utilitaria de la vida”.
“El imaginario colectivo ha romantizado la idea de que la eutanasia garantiza una muerte sin sufrimiento; sin embargo, existen testimonios médicos que evidencian que una inyección letal puede provocar dolor. Para los seres queridos, presenciar esa escena puede resultar profundamente perturbador”, señala el texto.
El editorial subraya que el deber del Estado es aliviar el sufrimiento, no eliminar al doliente, y recuerda que existen tratamientos y cuidados paliativos que permiten una muerte natural y acompañada. Estos, enfatiza, “deben fortalecerse mediante inversión pública, no ser sustituidos por la muerte asistida”.
Asimismo, advierte que recurrir a la eutanasia como mecanismo para reducir el gasto público en salud “es inhumano y representa un Estado que claudica ante su responsabilidad”. Según la Iglesia, en países donde se han implementado cuidados paliativos eficaces, la demanda de eutanasia ha disminuido significativamente.
En cuanto a los fundamentos legales de la propuesta, el editorial sostiene que la iniciativa “interpreta erróneamente” la Constitución al asumir que solo las vidas sin sufrimiento merecen protección.
“Aceptar que únicamente la vida ‘digna’ es digna de ser vivida abre la puerta a ideologías totalitarias y eugenésicas que han causado graves daños a lo largo de la historia”, advierte el texto.
La publicación también recuerda que tanto la Asociación Médica Mundial como el Consejo Europeo rechazan la eutanasia y el suicidio asistido, y subraya que “el dolor y el sufrimiento no eliminan la dignidad inherente de la vida humana”.
Además, cita palabras del Papa León XIV, quien instó a orar para prevenir el suicidio y afirmó que “la eutanasia, en esencia, es un suicidio”, al implicar la decisión de terminar con la vida ante el dolor o la enfermedad.
Finalmente, la Iglesia exhorta a los poderes del Estado a “no optar por la salida fácil” y a garantizar el acceso a medicamentos, tratamientos y acompañamiento digno para los enfermos terminales.
“El bien morir significa vivir los últimos momentos con atención física, emocional y espiritual. Morir bien es vivir bien hasta el final”, concluye el editorial.







