Por Josué Rodríguez
La comunidad científica se prepara para un evento astronómico inusual: el asteroide 2026 JH2 realizará un sobrevuelo extremadamente cercano a la Tierra el próximo 18 de mayo. Aunque los especialistas descartan cualquier riesgo de impacto inmediato, el tamaño del objeto y la corta distancia de su paso han despertado gran interés.
Un visitante cósmico de gran tamaño
El asteroide mide entre 16 y 35 metros de diámetro, dimensiones comparables a un edificio pequeño o varias veces la longitud de un autobús de dos pisos. A esa escala, un impacto directo podría devastar una ciudad entera.
Actualmente, se encuentra en la constelación de la Osa Mayor y viaja a más de 8 km por segundo.
¿Qué tan cerca estará?
De acuerdo con cálculos astronómicos, el máximo acercamiento ocurrirá la noche del lunes 18 de mayo, cuando el asteroide pase a unos 90 mil kilómetros de la Tierra. Para ponerlo en perspectiva, esa distancia equivale a una cuarta parte de la separación promedio entre la Tierra y la Luna.
“Pasará tan cerca cómo es posible sin impactar”, señalaron astrónomos en reportes internacionales.
El riesgo potencial
Aunque este acercamiento no representa peligro, los expertos advierten que un objeto de este tamaño sí podría causar daños severos en caso de colisión. El investigador Mark Norris, de la Universidad de Lancashire, lo clasifica dentro de los asteroides capaces de “arrasar una ciudad” bajo ciertas condiciones.
El antecedente más cercano es el meteorito de Cheliábinsk en 2013, de unos 20 metros de diámetro, que explotó en la atmósfera liberando una energía 30 veces superior a la bomba de Hiroshima. La onda expansiva dañó miles de edificios y dejó más de 1,500 personas heridas.
Defensa planetaria: avances y desafíos
La amenaza de objetos espaciales ha impulsado proyectos como la misión DART de la NASA en 2022, que logró desviar ligeramente la trayectoria del asteroide Dimorphos mediante impacto cinético. Fue la primera demostración real de que la humanidad puede alterar el curso de un cuerpo celeste.
Sin embargo, aún no existen sistemas plenamente preparados para actuar con rapidez ante amenazas inesperadas. Entre las propuestas en estudio figuran:
Impacto de naves espaciales
Tractores gravitacionales
Haces de iones
Explosiones nucleares controladas
Miles de asteroides aún sin detectar
A pesar de los avances, los programas de vigilancia espacial reconocen que miles de objetos cercanos a la Tierra permanecen sin identificar. Muchos de ellos, de tamaño medio, podrían provocar daños regionales severos en caso de impacto.
En el caso del 2026 JH2, las simulaciones actuales indican que no existe riesgo de colisión con la Tierra durante al menos los próximos 100 años.







